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Ambos cepillos, a pesar de lo que muchos creen, necesitan tiempo y dedicación. Existe una leyenda urbana que dice que los eléctricos son mejores porque son más rápidos, pero realmente lo mejor de ellos es que son más eficaces.

Psicológicamente nos da la sensación de que un cepillo manual es más lento, la verdad es que hay que trabajar más cada zona y el tipo de cepillado, pero un eléctrico también debe saber como utilizarse para ser más eficaz. Que su movimiento sustituya al de nuestra mano y haga el proceso más cómodo no significa que debamos dejarle a él toda la responsabilidad, ya que utilizarlo de forma correcta es lo que más nos ayudará a notar la gran diferencia entre ambos en cuanto a eficacia de la limpieza.

La peor parte de los manuales es eso mismo, que debemos saber cómo realizar los movimientos correctos y qué cepillo es mejor para nuestra mano y nuestra boca para aprovecharlo al máximo, y en cuanto a los eléctricos, la parte mala es que son más agresivos y debemos tener cuidado con nuestras encías.

Lo interesante y más recomendable es que probéis ambos y vosotros mismos decidáis cuál utilizar.